“Carnavalito”

“Cada crisis es una nueva oportunidad”, reza algún viejo adagio. Y esta máxima se aplica a la perfección al caso de “Carnavalito”, un emprendimiento familiar tucumano dedicado a la producción de muñecos artesanales tejidos al crochet. “Carnavalito surgió ante la necesidad de sumar un ingreso económico a partir de una situación familiar”, dice Florencia Argañaraz, uno de los tres pilares de la empresa. “Mi mamá (Myriam) siempre tejía muñequitos para la familia y, eventualmente, vendía para ‘afuera’. Sin embargo, a raíz de una situación familiar particular, vimos que era viable pensarlo como una fuente de ingresos real y lo tomamos más seriamente”, recuerda. A “Carnavalito” lo integran Florencia, su hermana Agustina y su mamá. Cada una cumple una función específica dentro de la cadena de producción. Gracias a la división del trabajo, aseguran, pueden producir entre cuatro y seis muñecos tejidos a mano por día. “Carnavalito” tiene dos líneas de productos bien definidas: una llamada “Norteña” que incluye llamas, quirquinchos, ovejas, coyas varones y mujeres y cactus; y otra de “colgantes” de llamas, lechuzas y gallinas. También hacen muñecas y osos a pedido. Para comercializar sus productos, concurrían a las ferias temáticas de bares, donde sólo se vendía ropa y accesorios. “La propuesta, que en esa época era novedosa, gustó un montón. Así fuimos haciéndonos una reputación”. Luego participaron de otros espacios, como el “Paseo de las Artes” que organizaba la Facultad de Artes el segundo domingo de cada mes. “Ahí dimos el salto y tuvimos un montón de clientes”. En 2013, y de la mano del IDEP (Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán), “Carnavalito” participó de la feria “Caminos y Sabores”, en Buenos Aires. Ahí pudieron medir el impacto y la aceptación de sus productos en el mercado. Este año vino “Puro Diseño”, también con el apoyo del IDEP. “Y ya no paramos”, afirma Florencia, que ya piensa en los próximos pasos que dará el emprendimiento familiar.